Evolución gráfica

Como todo en esta vida, los seres vivos van adaptándose a los cambios en el medio que viven, mutan y evolucionan hacia otras manera de co-existencia que les permita la supervivencia. Como no podía ser menos, REHOGAR también, y su imagen gráfica o identificadora, ha ido cambiando desde aquellas primeras ediciones hasta hoy.

Los cambios de imagen no han sido radicales, sino más bien sutiles, adaptándose a los contextos y tiempos donde ha ido aconteciendo. El paso de utilizar la familia tipográfica de Helvetica Neue por la Raleway, manteniendo el carácter sans serif del principio y la utilización de línea gruesa, así como conservar el nombre, el número de la edición y el símbolo de la casa como los tres elementos principales de la mancha.

La propia palabra rehogar, que en su etimología, nos expresa esa forma de cocinar los alimentos de manera pausada y a fuego lento, para que se entremezclen bien los sabores y propiedades de dichos ingredientes, en el que los diferentes elementos se unen para ser una combinación única y apetitosa, para ser degustada y proveer de energía a sus comensales. Pero que en la separación del prefijo RE de la palabra HOGAR, obtenemos las dos cuestiones fundamentales del proyecto: REpensar nuestro HOGAR y nuestros estilos de vida entre todxs!, cómo desde lo colectivo podemos proponer soluciones prácticas que nos hablen de lo cotidiano, accesibles a cualquier persona, reproducibles y sobre todo respetuosas con el medio ambiente. Ésta es la tarea de REHOGAR.

Siempre nos atrajo la idea de la casa como símbolo y significado, la unidad mínima habitacional e íntima de las personas. El pictograma de una casa que representa el espacio donde se construye y desarrolla la vida de las personas que lo habitan, la morada, el refugio, la cabaña, el escondite… Donde si algo no funciona se apaña, se arregla y se mejora, donde disfrutamos, donde nos alimentamos, donde nos queremos, donde crecemos, donde criamos, donde nos realizamos… Y sobre todo donde ocurren esas modificaciones de hábitos en la escala personal que después modifican los hábitos sociales en una escala colectiva. De alguna manera viene a reflejar la idea de ‘actúa en lo local, piensa en global’.

La utilización del fuego, el ‘a fuego lento’ que refleja esos procesos que nos identifican, que nos creemos porque se reconocen, se mezclan y sobretodo, se toman su tiempo.

Proceso abierto